En la Biblioteca Villaespesa, se presentó la segunda parte de la revista Rayuela, dedicada a los lugares de la memoria en Almería. Martirio Tesoro y Antonio Cazorla explicaron la importancia de declarar sitios como Gachas Coloras, la antigua cárcel de mujeres de la posguerra, el balneario de San Miguel donde fue asesinado Javier Verdejo o Casa Fuerte, como espacios históricos que merecen reconocimiento oficial. Estos lugares, algunos ya declarados por la Junta de Andalucía o el Gobierno central, guardan relatos de represión, tortura y sufrimiento que la ciudadanía debe conocer al pasar por ellos.

Martirio Tesoro detalló las duras condiciones en Gachas Coloras, con hasta 600 mujeres hacinadas, sin agua corriente ni saneamiento adecuado, donde la desnutrición causaba más muertes entre las presas de pueblos lejanos. Antonio Cazorla, historiador social del barrio de la Pescadería, relató dos accidentes laborales evitables en los años 70 del franquismo: el derrumbe del edificio Azorín, con 12 obreros muertos, y el hundimiento del pesquero Bárbara y Jaime, que se cobró 15 vidas. Ambos eventos, tapados por la narrativa oficial, evidencian la precariedad laboral de la época y la ausencia de placas o memoria en muchos de estos sitios.

La revista invita a reflexionar sobre la historia reciente de Almería, proponiendo más lugares para su preservación y visibilizando tragedias olvidadas que contrastan con la imagen de prosperidad del final del franquismo.