En este segundo programa de la temporada volvemos a nuestro plató para estrenar una nueva sección que emprendemos este año y con la que queremos invitarte y acompañarte a descubrir, o quizá redescubrir, aquello que vemos y disfrutamos cada Semana Santa.
Los grandes misterios, barrocos e impresionantes, con los que nuestras cofradías llevan a las calles las escenas de la Pasión del Señor. Pero, sobre todo, queremos detenernos en aquello que quizá no resulta tan visible a primera vista: los mensajes, los símbolos y el verdadero sentido que encierran estas escenas y que son fundamentales para comprender lo que contemplamos cada año en las calles de nuestra ciudad.
Cada año, la Semana Santa se inicia con la bendición de las palmas y, en nuestras calles, con la procesión de la Borriquita, una escena que, a diferencia del resto de misterios que contemplaremos durante esos días, forma parte de la propia liturgia del Domingo de Ramos.
Es, sin duda, una de las escenas más reconocibles de nuestra Semana Santa. Pero detrás de esa imagen que tantas veces hemos contemplado se esconde un mensaje mucho más profundo: una invitación a adentrarnos en la identidad de Jesús de Nazaret y a comprender qué significa verdaderamente reconocerlo como el Mesías.





















