Cada vez son más frecuentes las placas solares sobre edificios de viviendas, oficinas o aparcamientos. A la tendencia de la sostenibilidad ambiental se están sumando también las clínicas.
La clínica veterinaria de El Alquián ha sido la primera en España en lograr autoabastecerse energéticamente. Hace ya 3 años invirtió unos 15.000 euros en una planta fotovoltáica. En unos 3 años más habrán amortizado la inversión y, además, sienten el orgullo de contribuir al cuidado no solo de las mascotas, sino también del entorno en el que viven.
Esta clínica genera un 28 por ciento más de energía de la que consume y ha evitado la emisión de aproximadamente 15 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Han acomodado su trabajo a las horas de más luz, pero sigue utilizando toda su maquinaria a pleno rendimiento.
Y toda la producción de energía sobrante pasa a la red eléctrica que compra, aunque a un precio barato, a la propia clínica. Pero sin duda, es en el consumo donde la producción propia de energía solar, se nota. Esto les supone un ahorro de unos 5.000 euros anuales, y la tranquilidad de que su actividad diaria no daña al medio ambiente. Una iniciativa a la que ya se están sumando otras clínicas veterinarias y humanas, interesadas en reducir su impacto ambiental y monetario.








