Cambio de recorrido e incorporación de la imagen de María Magdalena, las principales novedades
Llegó el Domingo de Resurrección. A las 10:00h, desde la Iglesia Parroquial de Montserrat, la Hermandad de Jesús Resucitado, Señor de la Vida, y María Santísima del Triunfo iniciaba la última estación de penitencia de la Semana Santa almeriense.
Minutos antes de la salida, tenía lugar uno de los momentos simbólicos del día: la Hermandad de la Borriquita hacía entrega de la llave que pone fin a la Semana Santa, en un emotivo acto que encuentra su origen en el pasado Domingo de Ramos, cuando era la propia Hermandad del Resucitado la que entregaba dicha llave para dar comienzo a estos días de pasión.
Desde el templo partía un numeroso cortejo. Tras la cruz de guía, una amplia guardería, ataviada con túnica blanca, capelina y cinturón en color albero, llenaba de alegría los primeros tramos. Los más pequeños, portando campanillas, anunciaban con su sonido la Resurrección de Cristo. A continuación, una extensa fila de niños y nazarenos avanzaba por la calle Limoneros, portando cada uno una cruz de madera.
Tras los sones de la Marcha Real, interpretada por la Agrupación Musical Nuestra Señora del Mar de Huércal de Almería, la hermandad abandonaba su templo para adentrarse en las calles de la ciudad al compás de la marcha «Esperanza de Resurrección», bajo el martillo de Juan Andrés García García.
La primera levantá, que ponía al paso en la calle, fue realizada por la alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, quien dedicó unas palabras a los costaleros y quiso ofrecer este momento a todos los almerienses.
Como novedad de este año, se ha podido contemplar por primera vez la imagen secundaria de Santa María Magdalena, bendecida el pasado mes de marzo, y que se presentaba ataviada con túnica de terciopelo de algodón en color fucsia y mantolín de damasco dorado. A ello se suman los estrenos de la cartela central y dos cartelas esquineras del paso.
En el tramo final de la Semana Santa, los almerienses acompañaron al Señor de la Vida por las calles de la capital, en una procesión que pone el broche de oro a una de las semanas más esperadas y emotivas del año para el mundo cofrade.








