El martes santo arrancaba con Coronación. La hermandad de Los Molinos, tras una cuaresma convulsa por la polémica con las costaleras, lleno de fervor la calle
A las seis de la tarde salía del patio del Colegio de La Salle, en plena Rambla, Coronación. La hermandad y cofradía de nuestro padre Jesús de la Humidald y Paciencia, María Santísima de Gracia y Amparo y San Juan Evangelista.
Salida especial y marcada por la polémica de los últimos meses que ha derivado en la dimisión del que era su capataz y la incorporación de una cuadrilla de hombres que comparte trabajadera con 14 mujeres que decidieron continuar llevando este paso de misterio.
Por lo tanto, nuevo equipo de capataces encabezado por Antonio Fernández Martínez. Nazarenos con túnicas blancas, cíngulo y antifaz burdeos con el escudo dorado bordado, zapatillas de tela blanca.
Entrada en carrera oficial sobre las siete de la tarde y en la plaza de la Catedral pasadas las ocho. Nuestro padre Jesús de la Humildad y Paciencia que estrenaba la primera fase de la crestería de los costeros y la restauración de los seis guardabrisas.
María Santísima de Gracia y Amparo y San Juan Evangelista entraban minutos después en la plaza de la Catedral. Con detalle podíamos ver como la dolorosa lucía nuevo tocado, diseño de Álvaro Abril, con pliegues en un blanco casi dorado, sobre su pecho cruz pectoral, un camafeo y el escudo de la hermandad, este año el rostrillo no dejaba ver las orejas.
Además, contemplábamo el denominado manto de los sueños, de terciopelo burdeos bordado en oro, diseñada también por Álvaro Abril y fruto de las donaciones de los devotos
Después seguía su lento pero seguro paso hasta la Iglesia Parroquial Santa María Magdalena de Los Molinos logrando completar su recorrido pasada la medianoche.








