Desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el precio del petróleo no ha hecho nada más que subir. Pero eso no tiene consecuencias solo a la hora de llenar el depósito de nuestros vehículos, sino que repercute directamente en el transporte, la energía o la cesta de la compra.
Esto es lo que costaba llenar el tanque de combustible hace una semana. Siete días después, el gasoil ya roza los dos euros por litro de combustible y el barril de Brent sigue por encima de los cien dólares el barril. La pregunta que todos nos hacemos es cuándo se va a frenar esta situación.
Pero no hablamos solo de combustibles, la guerra también afecta a otros sectores. Y la energía tiene un efecto directo en el transporte de mercancías, ya sea por carretera, aire o mar.
Poco a poco estos costes se van a cargar también en la cesta de la compra y en otros bienes, como la electricidad. Por eso, es imprescindible el consumo consciente.
Todo esto a nivel de microeconomía, pero, ¿cómo afecta a la macroeconomía española este conflicto? Atendiendo también a que el crecimiento se ha ido enfriando en los últimos años.
Como el aleteo de una mariposa, un conflicto a miles de kilómetros de distancia tiene consecuencias directas para nuestros bolsillos.








